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HOMEOPATÍA

Puede resultar difícil reconocer que la Homeopatía se trata de una medicina cualitativamente diferente, que no sólo maneja una terapéutica, sino un pensamiento original y propio sobre el que se apoya la tarea clínica.
Posiblemente para algunos es un camino nuevo, con aspectos confrontantes con la medicina tradicional y por lo tanto, generador de conflicto o confusión respecto a las viejas ideas en las que fuimos educados la mayoría de nosotros.
No significa que sea complejo entender los fundamentos de la homeopatía.
Lo difícil es quizás desprenderse de la manera de ver el problema de la enfermedad tal como estamos acostumbrados a hacerlo.

Hipócrates (469-399A.C.), médico griego considerado uno de los padres de la medicina, señaló en sus escritos ciertas observaciones acerca de los procesos de curación. Habló de la fuerza natural de curación. Ésta tiene que ver con la capacidad del propio organismo de mantener en orden un equilibrio que regula el estado de salud, una capacidad que forma parte de la naturaleza de los seres vivos.

Cuando por alguna causa este orden es afectado, se evidenciará a través de los síntomas de enfermedad, entonces el organismo pondrá en marcha todos los mecanismos a su alcance para reinstaurarlo.
Por ejemplo: si surge una alteración como pudiera ser una herida, el propio organismo activará los mecanismos normales y habituales para repararla (cicatrización) y reacondicionar así el orden vital, por lo tanto, estar sano significa mantener ese orden que naturalmente nos organiza como seres vivos.

La enfermedad representa la manifestación de que ese orden se afectó por algún motivo.
Entender la enfermedad como la expresión del esfuerzo del organismo luchando para recuperar el equilibrio perdido y no como una muestra aislada de daño es fundamental en esta comprensión médica.

La Homeopatía busca con su terapéutica, ayudar a completar el esfuerzo que el organismo está haciendo para recuperar el equilibrio perdido y no ha podido lograr sólo, estimulando la fuerza natural de curación en el mismo sentido que ésta viene haciéndolo. En otras palabras: recuperar los propios mecanismos que el organismo tiene para curarse y que han perdido eficiencia.

Hipócrates, gran observador de los comportamientos naturales, señaló dos formas o principios de curar: “por lo distinto y por lo similar”.
De cada uno de ellos devino gran parte del desarrollo posterior de la medicina.

Del principio de “la cura por lo distinto” surge la Medicina Alopática (del griego alo: distinto; pathia: enfermedad). El Método Alopático propone la curación a través de la provocación en el individuo de efectos diferentes o contrarios a los que padece el paciente (an-algésicos para el dolor, anti-ácidos para la acidez, frío para una inflamación derivada del calor, etc.).

El principio de “la cura por lo similar”, constituye el fundamento de la Homeopatía (del griego homoeos: semejante). Este principio quedó mucho tiempo en el olvido, prevaleciendo en la medicina el criterio alopático (aún actualmente en la medicina oficial).
Samuel Hahnemann, médico alemán (1755-1843) fue quien “redescubre” este principio sepultado en la historia de la medicina, creando el Método Homeopático tal cual lo conocemos actualmente.

 

SAMUEL HAHNEMANN

Es imposible hablar de la Homeopatía sin referirse a este médico y comentar, aunque sea brevemente, cómo llegó al Método Homeopático.

Agudo y crítico observador, desencantado de los insatisfactorios cuando no nefastos resultados de las prácticas médicas de su época, decidió un día abandonar su labor como médico. Contando con un sólido conocimiento de varios idiomas, se dedicó a dar clase de idiomas y a la traducción de libros (especialmente de medicina) como forma de mantener a su familia. Fue así que, a fines del siglo XVII, traduciendo “Tratado de la Materia Médica” de William Cullen, se encontró con una llamativa observación clínica: este autor describía los efectos de la intoxicación accidental de obreros trabajadores de la quina, la cual era utilizada por sus efectos curativos en el paludismo. Estos individuos presentaban curiosamente cuadros febriles sorprendentemente similares a los de la fiebre palúdica.

Esto despertó en Hahnemann el recuerdo de aquel principio, olvidado por siglos, enunciado por Hipócrates: la “cura por lo similar” y consideró la oportunidad para comprobarlo. Experimentó él mismo la quina en dosis crecientes y comenzó a presentar síntomas similares a los descritos en el acceso palúdico. Luego de detener la administración de la sustancia, los síntomas desaparecían completamente, con lo cual infería que los síntomas eran provocados por la sustancia en cuestión.
Ensayó luego, ayudado por familiares, amigos y colaboradores voluntarios, otras sustancias, enunciando conclusiones.

Se creaba de este modo una nueva clase de materia médica, ausente hasta ese momento en la medicina, basada en la experimentación de sustancias en sujetos vivos y sanos.

 

LA ENERGÍA VITAL

La Homeopatía considera que la vida está sustentada en una fuerza que sutilmente mantiene en orden al organismo preservando el equilibrio: la energía vital.
Cuando esta energía que regula el orden dinámico de la vida, por algún motivo se desequilibra, aparecerán síntomas diversos de malestar o enfermedad. Las distintas enfermedades del cuerpo o de la mente son la manifestación de un desequilibrio de la fuerza integradora de un organismo que ha perdido su capacidad espontánea de mantenerse en armonía.

Homeopáticamente, lo que se “enferma” es la energía vital, y como consecuencia, la unidad sicosomática mente-cuerpo. Al estar la energía vital desequilibrada, el individuo (etimológicamente: in-dividuu: no se puede dividir) se vuelve susceptible de enfermar, tanto síquica como somáticamente. Es esa susceptibilidad a enfermar lo que permite que un ambiente sicológicamente hostil ó un germen nos afecte.

Muchas bacterias y virus forman parte del ambiente cotidiano conviviendo en armonía con el organismo, colaborando en diversas funciones, manteniendo un equilibrio ecológico (flora normal). Algunos de estos gérmenes se vuelven patógenos para el individuo cuando la energía vital se ha desequilibrado, permitiendo así que gérmenes, que antes eran inofensivos, resulten peligrosos para el organismo. Lo mismo sucede con la patología mental, en donde un individuo cuya energía vital está desequilibrada resultará notablemente susceptible a afectarse en un ambiente perturbador, mientras que si su energía vital está ordenada, utilizará todos los recursos para conducirse lo más adecuadamente posible en circunstancias difíciles y no enfermar.

Un ejemplo de esto es la tuberculosis. No todos los que toman contacto con el bacilo de Koch enferman de tuberculosis, sino que sólo lo hacen aquellos susceptibles o sensibles, cuya idiosincrasia particular se lo permite.

Susceptibilidad es ser sensible a enfermar. Idiosincrasia es el modo de hacerlo, es decir de qué enfermedad y cómo enfermamos. Un sujeto sometido a stress de estudio o trabajo diariamente, podrá manifestar diferentes síntomas de desequilibrio según su idiosincrasia: gastritis, caída de cabello, insomnio, ansiedad,….etc.

Cada ser vivo, si bien comparte una serie de aspectos comunes a la especie que pertenece, presenta elementos que lo identifican como una creación única.
Sólo él presenta una determinada huella digital, un timbre de voz, un rostro particular, que lo diferencia del resto de sus congéneres. Así también cada individuo presenta una determinada forma de reaccionar física o mentalmente frente a diversas circunstancias, es decir, presenta también un sello propio en la forma de enfermar y de qué enfermar. Esto es, como ya se mencionó, la idiosincrasia. Hipócrates sabiamente señalaba que “no hay enfermedades sino enfermos”.

Es importante remarcar cómo cada síntoma y cuadro clínico tiene su propia modalidad particular en cada persona, cómo es su reacción frente a la enfermedad, cómo la sufre. Es de estos elementos que se nutre la homeopatía para la prescripción del medicamento de cada paciente.

La Alopatía plantea el diagnóstico de la enfermedad en base a síntomas comunes a todos los pacientes.

Con ello se establecen síndromes generales: asma, neuropatías, etc., pero escapan al mismo las peculiaridades con que dichos síndromes se dan en cada caso particular. Esto la alopatía no lo toma en cuenta, pues no lo utiliza en su método terapéutico.

La Homeopatía, por el contrario, si bien considera el diagnóstico clínico tradicional, necesita de las peculiaridades individuales de cada caso para poder curar: no sólo de qué está enfermo el paciente, sino el cómo.

La visión de la medicina alopática ha ido quitando progresivamente el colorido propio con que cada paciente expresa sus síntomas y deja de lado lo particular de cada persona. (Por ejemplo: se concurre a la consulta en mutualista y se pasea al paciente por diversos consultorios de diferentes especialistas que mandan hacer análisis clínicos y puede que den todos dentro de parámetros normales, con lo cual el médico dice a su paciente que se debería sentir bien cuando eso no es así.)

 

EL MÉDICO HOMEÓPATA

Como lo señala la palabra es, ante todo, médico. Paso imprescindible e ineludible ya que la Homeopatía es medicina. Es decir, el médico homeópata además de realizar el diagnóstico y prescripción del medicamento homeopático, tiene presente los mismos parámetros clínicos y paraclínicos de diagnóstico convencionales que utiliza la medicina.

Se necesita conocer qué tienen las enfermedades en común, para poder valorar en cada paciente qué es lo verdaderamente peculiar y distintivo que orientará hacia la correcta elección del medicamento homeopático en cada caso.

 

REMEDIO HOMEOPÁTICO

El medicamento preparado debe ser igual y no semejante al utilizado en la preparación patogenética, por eso debe responder exactamente a lo indicado en las Farmacopeas.

Orígenes

Organismos vegetales

Se utilizan las plantas frescas recogidas en condiciones bien determinadas de época del año, clima, etc. Las farmacopeas indican la parte de la planta a usar. Las plantas frescas son puestas a macerar inmediatamente con alcohol a fin de evitar toda alteración debida a las enzimas de las mismas.

El Organón (Hahnemann), en los parágrafos 123, 267 y 268 trata la manera de utilizar los vegetales para la preparación de medicamentos e indica el uso de plantas frescas o secas según la procedencia y facilidad de obtención. Se deben conocer la composición química y la valoración biológica de las plantas para saber el grado alcohólico necesario para la mejor disolución de sus principios activos.

Organismos animales

Pueden utilizarse animales enteros, vivos o sus secreciones. Se debe ajustar a la más estricta clasificación zoológica, la denominación debe ser la científica y no vulgar, ejemplo: de la víbora de la cruz se conocen siete especies, pero la patogenesia está hecha con Lachesis mutus.

Es indispensable conocer la parte a usar para la correcta preparación.

  • Apis: abeja entera.
  • Apisinum: veneno de abeja.

También se debe tener en cuenta la estación del año, la edad del animal, la zona de recolección.

Medicamento Homeopático Medicamento Alopático
El remedio constituye un estímulo sobre la totalidad del organismo. Interacción droga-receptor que desencadena un efecto farmacológico
No hay curva dosis-respuesta. Respuesta de todo o nada. Variación cualitativa. Curva dosis-respuesta. Variación cuantitativa.
Dosis infinitesimal. Dosis ponderable.
Frecuencia de administración dada por la dilución del remedio y la evolución del cuadro. Frecuencia de administración dada por la cinética del remedio.
Mecanismo reaccional. Mecanismo accional.
Posibilidad de agravación inicial. No hay agravación inicial.
No reproduce efecto en órgano aislado. Es posible reproducir sus efectos en órgano aislado.
Prescripción en base a caracteres particulares del individuo. Prescripción en base a los síntomas de una enfermedad.
Sin efectos tóxicos. Efectos colaterales o tóxicos por dosis altas o repetidas.

 

LIMITACIONES DE LA HOMEOPATÍA

Existen situaciones que exceden el alcance de la homeopatía, en donde otras disciplinas médicas tienen su indicación, por ejemplo, las fracturas o heridas necesitan una solución mecánica traumatológica ó quirúrgica.

Intoxicaciones o envenenamientos agudos requieren tratamientos depurativos urgentes, antidotando químicamente dosis masivas de sustancias o contrarrestando inmunológicamente antígenos agresivos.

Déficit hormonales severos, como por ejemplo la diabetes insulino-dependiente, necesitan terapias hormonales sustitutivas, aunque la homeopatía puede ayudar disminuyendo el requerimiento de la dosis.

 

LA HOMEOPATÍA EN EL MUNDO

Alemania. Cuenta en la actualidad con la Asociación Central de Médicos Homeópatas fundada en 1829. Existen departamentos homeopáticos en varios hospitales y hospitales exclusivamente homeopáticos. Está legalizada desde 1883 y es cubierta por seguros sociales de salud pública y privada.

Inglaterra. La práctica de la Homeopatía está protegida por un acta del parlamento y el gobierno la ha incorporado al Sistema Nacional de Salud.
Hay hospitales homeopáticos en Londres, Liverpool, Glasgow y Bristol. El hospital más grande es el Royal London Homeopathic Hospital, fundado en 1846, sede de la Facultad Homeopática, contando con el patrocinio de la Casa Real cuyos miembros se tratan con homeopatía desde hace varias generaciones.

Francia. Cuenta también con una larga tradición de Homeopatía. Existen actualmente en París tres instituciones dedicadas a la enseñanza de la Homeopatía: la Escuela Homeopática de Francia, el Instituto Homeopático de Francia y el Centro Homeopático de Francia. Coexisten con organizaciones unicistas, como la Escuela Hahnemaniana, otras organizaciones que tienen escuelas que enseñan terapias pluralistas. Uno de los laboratorios homeopáticos más famoso Boiron, reside en Lyon.

Estados Unidos. La Homeopatía alcanzó un importante desarrollo durante el siglo XIX. Epidemias como el cólera, difteria, tifus, sobre las cuales la Homeopatía mostraba una neta superioridad en su tratamiento respecto a la alopatía logró la simpatía de la opinión pública, lo que luego fue decayendo al realizarse importantes avances en la medicina convencional. Actualmente se advierte también un resurgimiento. La Farmacopea Homeopática Americana está reconocida oficialmente por la Food & Drugs Administration (FDA). Existen una treintena de hospitales mixtos y varias escuelas de enseñanza homeopática.

Más cercanamente, en nuestro continente, países como México, Brasil, Argentina, tienen una larga y seria tradición homeopática.
Se encuentra en el museo histórico de Mendoza el botiquín homeopático que acompañó a San Martín en el cruce de los Andes en su campaña libertadora. Sin embargo no es reconocida oficialmente. Sí lo es en México, donde funciona un Hospital Homeopático y varios dispensarios.

Países como Chile, Venezuela, Colombia, Ecuador, Cuba (donde ha adquirido recientemente carácter oficial) tienen sus asociaciones y progresivamente están experimentando el crecimiento de la homeopatía.

HOMEOPATÍA EN URUGUAY

Existió en nuestro país una cátedra de Homeopatía en la Facultad de Medicina en los tercios finales del siglo XIX, creada por Ley del 3 de febrero de 1881 e ingresada en el presupuesto nacional de ese año por el Senado de la República. Dicha cátedra sufrió los embates de una oposición cerrada por parte del grupo dominante de médicos alópatas integrantes del consejo de la facultad, que finalmente terminó por excluirla en 1886.

Los esfuerzos por mantener viva la Homeopatía en los comienzos del siglo XX en Uruguay se debilitan, perdiéndose en el hilo del tiempo los rastros de sus organizaciones. Persisten escasos médicos homeópatas que aisladamente continuaron su tarea, así como prácticos no médicos, que adquirieron participación favorecidos por la marginalización de esta disciplina.

El nuevo y actual crecimiento de la Homeopatía en Uruguay, surge a mediados de la década del 80, a instancias del interés de una nueva generación de médicos, formados en Argentina. Actualmente esos médicos, nucleados en Asociaciones de Medicina Homeopática, imparten cursos (exclusivamente para profesionales graduados) y se forman anualmente nuevas generaciones de Médicos Homeópatas.

Aún no está aceptada oficialmente.